miércoles, 13 de agosto de 2014

Condenada la sanidad pública a pagar los gastos hospitalarios de una paciente de cáncer desahuciada y que fue tratada con éxito en una clínica privada, pagada a su costa.





«En Jove me dijeron que tenía pocas horas de vida». Reclamó el alta y acudió a la clínica de Navarra. Allí la trataron con éxito del tumor renal, relata la paciente de 47 años.

Era el día previo a Nochevieja. Difícil olvidar una fecha como ésa cuando «encima te dicen que te quedan unas pocas horas de vida y que lo mejor que puedes hacer es ir a cuidados paliativos». Le ocurrió a una gijonesa de 47 años (en ese momento tenía 45 casi recién cumplidos) a la que en el Hospital de Jove dieron por desahuciada. Esta paciente, que pide aparecer solo con iniciales M. D. R. G., acaba de ganar una «gran batalla», relata, al Servicio de Salud del Principado (Sespa) al que acaban de condenar a abonar 24.000 euros.

El juez entiende que el Sespa no actuó de forma diligente y le obliga a restituirle parte del dinero que ella y su marido tuvieron que gastar en la medicina privada para ser tratada de un complicado cáncer de riñón y de una trombosis en la vena cava. «Lo hago por amor propio, no por el dinero. Quiero que mi caso se conozca para que no vuelva a repetirse y señalar que si alguien se ve en una situación similar, que no se quede con los brazos cruzados».

Fue lo que ella y su marido hicieron cuando el 30 de diciembre de 2011 le confirmaron que el bulto en el riñón por el que su médico de familia, «el doctor Andrenio, ponlo por favor», la había derivado al Hospital de Jove era en realidad un tumor que se había extendido (metástisis) a los pulmones. «Allí no me ofrecieron alternativa. Dijeron que tenía pocas horas de vida y que no había posibilidad alguna de tratamiento». Tanto la paciente como su esposo «pedimos una segunda opinión o que nos derivaran a Cabueñes o al HUCA, donde hay servicio de Oncología, pero se negaron», relatan. Al final reclamaron el alta voluntaria y el 4 de enero ya de 2012 (seis días después) se marcharon en ambulancia a la Clínica Universitaria de Navarra, donde sí le trataron, y con éxito, de su tumor renal y una compleja trombosis que le llegaba a afectar al corazón.

Urgencia vital

Al final de su odisea, decidieron exigir responsabilidades al Servicio de Salud del Principado. Tanto económicas como morales. Las primeras ya han llegado. El juez de lo Social número 1 de Gijón, en respuesta a la demanda presentada por el letrado José Luis Nava, acaba de darles la razón y de condenar al Sespa a pagar 23.913 euros. No es todo el dinero que han gastado en la clínica de Pamplona, donde estiman que han desembolsado más de 35.000 euros, pero cubre el periodo considerado «de urgencia vital» por el juez.

Porque en abril de 2012, cuatro meses después, y cuando esta paciente ya se encontraba en pleno tratamiento en Pamplona, le llegó una carta del Sespa asegurando que ahora sí autorizaban que fuera a Cabueñes a tratarse del tumor. Ella decidió continuar en la Clínica de Navarra «porque me propusieron entrar en un ensayo clínico y acepté». El magistrado entiende que esta ya es una decisión personal, «muy respetable y compartible» en sus circunstancias, por lo que la indemnización la calcula por los gastos desembolsados por la pareja entre enero y abril de 2012.

En el fallo, el juez considera acertada la decisión de la paciente de exigir una segunda opinión y afea la postura del servicio de Urología de Jove («sorprende que el urólogo utilice términos como imposibilidad o dramatismo»). En la sentencia, el magistrado también afirma que «el tratamiento dispensado en la medicina privada surtió efectos y la paciente, si se nos permite la expresión, volvió a nacer».

fuente: El Comercio