viernes, 30 de noviembre de 2012

Una mirada lúcida sobre la actualidad. Entrevista a Costa-Gravas, director de "El Capital"


¿Por qué cada mañana el mundo entero se levanta pendiente de la felicidad o la angustia de los mercados? ¿Hasta cuándo consentiremos que la política esté sometida a los poderes económicos? ¿Por qué la crisis provoca más pobreza a los pobres y más riqueza a los ricos? ¿Es que nadie va a parar la avaricia de los bancos? A Costa-Gavras (Loutra-Iraias, 1933) no le gusta dar lecciones. Él, dice, se limita a retratar la realidad, en este caso una realidad cruel sobre el poder de la banca, el ansia por el dinero y el desprecio por el ciudadano de la calle: las estafas, los despidos, los apaños financieros, los beneficios indecentes, la especulación... El capital, el filme que se estrena hoy en España, narra la ascensión de un lacayo de la banca en el feroz mundo del capital.

No es Constantin Costa-Gavras hombre de andarse por las ramas. De mirada valiente y comprometida, el realizador de títulos míticos del cine político como Z, Estado de sitio o Desaparecido, tiene clavada desde hace años una frase que le soltó un alcalde de una población francesa. “No se puede hacer nada, la economía lo dirige todo. Bueno, sí, todavía podemos cambiar los nombres de las calles”. La amargura le llevó a investigar y estudiar en torno a esta reflexión trágica sobre el totalitarismo de la economía. Su encuentro con dos libros, Le capitalisme total un ensayo del banquero Jean Peyrelevade y, sobre todo, con Le capital, la novela de Stéphane Osmont, un profundo conocedor del mundo financiero, le decidió a llevar esta historia feroz al cine. El capital, que se presentó en el último Festival de Cine de San Sebastián, donde se hizo esta entrevista, está protagonizada por Gad Elmaleh, el cómico francés que se enfrenta por primera vez a un personaje trágico.

No cree Costa-Gavras que los bancos sean los únicos causantes de esta crisis que se ha cebado con Europa. “Estamos ante una crisis política, que empezó por la construcción de la Unión Europea. Europa no se construyó en el plano político ni social, sino teniendo en cuenta únicamente la economía. Europa es solo un gran supermercado, en el que todo el mundo entra a comprar y vender. Y así ha llegado la explosión, como se puede ver en mi país de origen, Grecia, o aquí en España”, asegura. “Es muy emocionante comprobar que el público comparte tus intereses, pero eso es algo totalmente imprevisible. Yo hago cine con historias que me interesan, que me tocan profundamente”. 

Pregunta. ¿Qué papel han jugado los políticos en esta crisis?

Respuesta. Los políticos están sometidos completamente a los mercados y a la economía. Son los economistas y el mundo financiero quienes dirigen hoy los países y, en concreto, la Unión Europa. Los políticos ya no tienen el poder, se han dejado dirigir por los economistas. 

P. ¿Podrán los políticos recuperar ese poder? 

R. No lo creo. Todos los especialistas con los que he hablado para hacer esta película tienen una opinión muy pesimista. Tienen muy claro que la economía se escapa a todo, lo domina todo. Ya no hay lugar para la política. De lo único que se habla en Europa es sobre la subida o bajada de los mercados, de su inquietud. Pero, ¿quién sabe qué es el mercado? El mercado es una abstracción. Además, la economía está muy dirigida en todo el mundo por los bancos estadounidenses que van por libre, sin ningún tipo de ataduras o regulación. Hacen lo que quieren con la economía europea. 

P. ¿De quién es la culpa de este sometimiento a la banca de Estados Unidos? 

R. Por supuesto que de Europa, que se ha dejado someter. La propia canciller Angela Merkel dijo que la democracia tiene que adaptarse a los mercados. La Europa del Norte está empobreciendo a los países del Sur. Son los pobres quienes están sufriendo las consecuencias de esta situación. 

P. Usted fue uno de los firmantes en Bruselas en contra de los recortes en cultura. ¿Qué se puede esperar de una Europa tan empobrecida en este sector? 

R. Es lo peor de todo. Europa es un continente que ha pasado por todo, lo mejor y lo peor. Frente a la filosofía, las artes, la democracia están los campos de concentración. Lo único que puede salvar a Europa es la cultura y la educación por encima de la economía. Europa es el continente que puede ofrecer al mundo eso, frente a una América que solo está pendiente del éxito y el dinero. No se puede perder el camino de la cultura y la educación. Lo contrario sería triste y trágico.

Como griego sabe de tragedias, pero también de la tradición francesa del gran espectáculo. En esa combinación es donde se encuentra a gusto Costa-Gavras. “Mi único compromiso es una cierta ética, junto con la realización de un espectáculo interesante, en la línea de Sófocles o Molière”.

Fuente: El País

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